miércoles, 29 de julio de 2009

Conciertos en Luzón

Maria Treviño nos informa...

Buenos días a todos!
Desde el blog de Luzón, tenemos el placer de informaros que durante los sábados de Agosto, a iniciativa del Excmo. Ayuntamiento de Luzón, tendrán lugar en el Museo de las Escuelas conciertos musicales dentro de este inigualable marco. Esperamos que sean de vuestro agrado y que podamos contar con vuestra presencia!
Un saludo afectuoso de los bloggeros.
http://luzonnuestropueblo.blogspot.com

CONCIERTOS DE VERANO:
- DÍAS: 1, 15, 22 Y 29 (El 8 a ser las fiestas de Luzón no se realizará concierto).
- LUGAR: Museo de las Escuelas de Luzón.
- HORA: De 23 a 24h.
- COSTE ENTRADA: 3€

sábado, 18 de julio de 2009

Anguita y la agricultura.



"Esa vida rural que tú llamas agreste es muestra de moderación, diligencia y justicia".
Cicerón

Hubo un tiempo en que, frente al hermoso peñasco de "fuente de la Cazuela", grajas y grajillas robaban al pobre labrador sus preciados garbanzos. Un tiempo en que llegaron a sembrarse lentejas (cerca de "la Central", por ejemplo), en que los manzanos no eran vistos como una forma de ocupar el huerto con algo productivo, y en el que éstos mismos, eran trabajados hasta su ínfima extensión. La agricultura era el medio de subsistencia, de un pueblo, de una región y de un país.

“Ganemos con el arado el pan que baste a nuestras mesas”
Juvenal


De la práctica de la agricultura en tierras de Celtiberia hay testimonios antiquísimos. En la cercana Ambrona, provincia de Soria, se han encontrado algunos de los restos de cerveza más antiguos del mundo. Los cereales fueron el primer cultivo, y hasta nuestro días, el más importante y extendido. Por razones obvias, las vegas, por antonomasia, fueron el lugar elegido para la siembra. Indicios, algo más que evidentes, parecen indicar que Anguita y toda la Celtiberia ha sufrido un severo proceso de desertización en los últimos tiempos. El propio río Tajuña, así como los arroyos del Prado de Aguilar y la Madre antaño bajaron con más agua, llegándose a poner redes para la pesca en éste último.


“... para los oficios que suponen más de prudencia o atienden a un servicio importante, como la medicina, la arquitectura, la enseñanza de nobles conocimientos, estos oficios son bellos oficios. Pero de todas las empresas en las que se obtiene algún beneficio, nada es mejor que la agricultura, nada más productivo, nada más agradable”…
Cicerón


Los primeros anguiteños se instalaron primero en la Hoz, estando más resguardados del inclemente tiempo y, a su vez, mayormente protegidos de lo hostil de aquellos años pretéritos. Con el "ensanche" que experimentaría el pueblo durante la Edad Moderna, y últimos tiempos del Medievo, la estabilidad política de la región ayudaría a que el pueblo creciera y se uniera a la lastra, de la cual el mismo, adoptó Virgen. Con el pueblo en la lastra se ganaba terreno en la vega, y con ello, tierras para el cultivo. Durante todos esos siglos Anguita fue el campo, y el campo el modelo de vida, no sólo para Anguita.

“Más, entre los agricultores se hallan los hombres más fuertes y los soldados más valientes. Y dedicándose a la agricultura es como se consigue la ganancia más digna de respeto, la más estable, la que menos envidias promueve, y, quienes están dedicados a ella, son los que menos traman el mal”.
Catón

Los romanos exaltaron a la agricultura como la actividad más pura y noble que practicarse pudiera. En verdad, no sin razón, Cicerón incidió en constatar cómo era la agricultura el único trabajo por el que todo beneficio se obtenía por acción del trabajo de la propia mano, del sudor de la frente. Libanio, filósofo de tiempos del Bajo Imperio Romano (mentor de Juliano "el Apóstata"), defendía al pobre agricultor frente al ávaro intermediario, "Mientras que los negociantes pueden indemnizarse con los especuladores, aquellos a quienes el trabajo apenas da para vivir son aplastados por la carga... Es el tiempo en que la servidumbre se extiende (...)".

Henry Buckley, el célebre periodista-cronista inglés, refiriéndose a la España de tiempos de la Guerra Civil constataba cuán poco había progresado nuestro país, pues aún se utilizaba, hasta aquel entonces, el arado de los romanos. Yo añadiría que también se conservaron entre los "celtíberos del siglo XX" los valores que a este actividad aparejaban los siervos del Imperio Romano.
“Si yo cultivo tu campo, yo te habré hecho bien”.
Séneca

El cambio del arado por el tractor arruinó a Anguita, tanto, o más, que el paso del batán y los tintes a la industria textil. Las gentes de este pueblo emigraron, buscaron recursos y mejor fortuna, modernizándose, dejando al pueblo como algo sanguíneo, pero anticuado. Sólo la concentración de muchas tierras, o el labrantío de varias parcelas ajenas, a renta, podía sustentar una economía, eminentemente familiar.

Por último, llegados a este punto, un texto de John Steinbeck extraído de su obra maestra, “Las uvas de la ira”:

“Los tractores vinieron por las carreteras hasta llegar a los campos, igual que orugas, como insectos, con la fuerza increíble de los insectos. Reptaron sobre la tierra, abriendo camino, avanzando por sus huellas, volviendo a pasar sobre ellas. Tractores Diesel que parecían no servir para nada mientras estaban en reposo y tronaban al moverse, para estabilizarse después en un ronroneo. Monstruos de nariz chata que levantaban el polvo revolviéndolo con el hocico, recorriendo en línea recta el campo, atravesándolo, a través de las cercas y de los portones, cayendo y saliendo de los barrancos sin modificar su dirección. No corrían sobre el suelo, sino sobre sus propias huellas, sin hacer caso de las colinas, los barrancos, los arroyos, las cercas, ni las casas (...). No sentía más cariño por la tierra que el que pudiera sentir el banco. (...) Tras el tractor rodaban los discos brillantes que cortaban la tierra con las cuchillas; aquello no era arar, sino una especie de cirugía: la tierra extraída era empujada hacia la derecha, donde la segunda fila de discos la deshacía y la volvía a empujar a la izquierda; cuchillas cortantes que brillaban pulidas por la tierra lacerada. Y, arrastrados tras los discos, llegaban las gradas con sus peines de hierro, deshaciendo los terrones hasta que la tierra quedaba nivelada. Después de las gradas entraban en escena las grandes sembradoras, doce penes curvos de hierro, erectos en la fundición cuyos orgasmos los producían los engranajes, que iban violando la tierra metódicamente, sin pasión. El conductor sentado en su silla de hierro se enorgullecía de la rectitud de las líneas que no se hacían por disposición suya, del tractor que ni poseía ni amaba, de ese poder que no estaba bajo su control. (...). Después de un rato, el arrendatario que no había podido marcharse, salía y se acuclillaba a la sombra, junto al tractor.
-Pues ¿no eres tú el hijo de Joe Davis? -Sí que lo soy -respondió el conductor. -Y ¿cómo te dedicas a este trabajo, yendo contra tu propia gente? -Porque son tres dólares al día. Me harté de suplicar para comer y de no conseguir nada. Tengo mujer y niños. Tenemos que comer. Son tres dólares al día y es algo seguro. -Eso es verdad -replicó el arrendatario-. Pero para que tú ganes tres dólares por día, quince o veinte familias se quedan sin comer. Casi cien personas tienen que salir y vagabundear por las carreteras por tus tres dólares diarios. ¿O no?”.

¿A cuántos pobres explotaremos, a cuántos países arruinaremos? ¿Cómo frenar a los intermediarios, profesionales y burócratas, que arruinan al campesino de aquí y allí?. ¿¡Cuál será el futuro si el campo perdió a sus hombres y su filosofía!? ¿¡ Qué futuro tiene un pueblo de inhumanas perreras y melancólicos "amantes" del campo!? Anguita como urbanización ojalá (raro será que el tiempo me ayude para lo contrario) no sea la última solución.

Imágenes:

1) "Imagen de limpia tradicional del cereal con limpiadora mecánica", foto de Pedro Varela (1955), nota para anguiteños (la foto no es del pueblo...).

2) Vista de Anguita desde la casa abandonada, camino de la Fuensanta.

3) Oleoducto a su paso por Torremocha.

4) Mi tío caminando entre los trigos de Ratilla (Anguita).

* Artículo escrito para la revista "El Cantón (2009)".

martes, 9 de junio de 2009




La Santa de Cifuentes

El día 12 de junio se va a presentar en Cifuentes un libro que ha sido editado y promovido por Diputación Provincial de Guadalajara, y que viene a sacar de la oscuridad y silencio de los siglos a un personaje que tuvo, en tiempos, gran fama por Castilla, habiéndola fraguado en Cifuentes, en el convento de las monjas franciscanas. Se trata de la biografía en tono pío de sor Francisca Inés de la Concepción, religiosa de San Francisco, y famosa en el siglo XVI por sus “profecías, visiones, arrobos y milagros”. No fueron pequeñas sus luchas contra el Demonio, que la valieron el apodo de “La Santa” con el que fue conocida hasta en la Corte.

Una monja de armas tomar

Sor Francisca Inés de de la Concepción entró en la religión a través de la Orden Tercera de recoletas de San Francisco. Había nacido en Barcience, provincia de Toledo, en 1551. Era hija de Fernando de Molina y María de Olmedo, ambos criados al servicio del conde de Cifuentes, señor también de la villa toledana de Barcience, donde tenía otro castillo de mucha consideración, en el que (cualquiera lo puede ver, si se toma la molestia de escalar el cerro en el que se alza cerca de la población de Torrijos) mandaron tallar los Silva un escudo de su linaje tan grande que ocupa todo un muro de la torre del homenaje.
La niña era guapa, simpática y atrevida. Como expresión alternativa a la biografía que aparece en el libro que comento y hoy se presenta, podemos decir que le sobraban pretendientes, ya en la adolescencia. Uno de ellos, el honrado hidalgo toledano Juan de Ribadeneyra, que se enamoró de ella, y probablemente ella de él, pero… la duquesa de Cifuentes, que la cuidaba, por haber marchado su padre a Italia acompañando al duque en su embajada filipina, se empeñó en meterla monja. Dice su biógrafo que “nadie la veía que no la quedase honestamente aficionado”. O sea, que era bastante mona, al parecer.
Como además era de fuerte carácter, caprichosa, apasionada, de alta voz, pues no querían admitirla tampoco las monjas. Se entró de pupila en el Colegio de Doncellas que había creado uno de los condes de Cifuentes junto al convento de Belén, que en 1525 fundara don Fernando de Silva, junto a la ermita de Nuestra Señora de la Fuente, en la villa alcarreña. La duquesa consorte insistió a las monjas que la pusieran el hábito, pero ellas se negaban: decían que la niña Francisca estaba enferma del corazón y endemoniada.
Formas distintas de ver la realidad, puesto que en Toledo, poco antes, la habían dado por milagrosa: ocurrió que con 17 años, y según nos cuenta fray Lope Páez, su entusiasta biógrafo, llegó a morirse y resucitar enseguida. Trámite este, como todos saben, que es el mejor pedigrí para opositar a la santidad final. Parece ser que la niña tuvo una temporada de fuertes dolores articulares, y que según decía en medio de súbitos paroxismos, notaba como que se le desencajaban los huesos de las articulaciones, aflojándosela los dientes, y saliéndose los ojos fuera de las órbitas (desarreglos propios del tiroides inmaduro, pobre criatura). “Tanto le apretaban estos dolores –dice su biógrafo- que la dieron por muerta, y la dejaron igualada, y cubierto el rostro, tratando de su sepultura y entierro”. Pero en estas, y al cabo de un rato, la niña se levantó, diciendo que quería hacerse monja en el convento de Nª Srª de la Peña de Francia, en Toledo. El revuelo que se armó no es para contarlo: todos lo tuvieron por milagro, y acudieron a verla miles de personas, todas diciendo “milagro, milagro…” iniciando así la forja de su fama. No es raro, pues, que la Inquisición tomara cartas en el asunto. Estando la niña, ya monja profesa, en su convento de Belén de Cifuentes, la visitó el inquisidor Arganda, hombre de rigor y fama tétrica en el obispado de Cuenca, no hallando en ella señales de desviación de la ortodoxia. No dice de qué halló señales, pero se fue sin tocarla porque contra la Fe y el orden teológico nada dijo. Sor Francisca Inés siguió, sin embargo, montando unas que fraguó su fama de “santa” y así quedó para siempre.

A tortas con el diablo

Entre las valientes escenas que protagonizó destacan sus peleas contra el Demonio. Aquí pienso yo que cuajó la idea generalizada de ser santa, durante los años que vivió. Porque ¿quien sin serlo es capaz de tener con Satanás palabras mayores, y quedarse tan fresco? Una vez el Diablo (que a lo que se ve también pasó por Cifuentes) le dio un bofetón tan grande que le dejó marcados los dedos en la cara durante días (¿Quién sería ese diablo?) y en otra ocasión la monja venció al demonio y le hizo “moler perejil, mover cantos y estiércol”. Era tal la confianza que tenía con el “ángel caído” que sor Francisca le llamaba con motes cariñosos: le llamaba “el Patillas”, el “Tiñoso” y “Simón Mago”. Algo debieron tener que ver con estas visiones diabólicas sus antiguos novietes. Y si no, remito al lector a que se lea el texto que, como apéndice” coloco a este trabajo, y que saco íntegro del libro biográfico que escribió fray Lope Páez en el siglo XVII y que constituye la esencia de la publicación con que nos obsequia la Diputación Provincial a partir de hoy.

Monja famosa por Castilla

Llegó sor Francisca, admirada por todos, a ser abadesa del Convento de Belén en Cifuentes. Allá entró monja a los 19 años, en 1570, y en 1591 fue nombrada su abadesa. Creció su fama, y fue elegida por el quinto conde de Oropesa para llevarla de abadesa fundadora al convento de Nuestra Señora de las Misericordias que este aristócrata había fundado en Oropesa. Ocurrió esto en 1618, y a la sazón el duque de Pastrana, y señor de Cifuentes, se opuso, como también se opuso la comunidad monjil cifontina, y hasta todo el pueblo de Cifuentes, que se amotinó para que no se la llevaran. Pero al final sus superiores la instaron a hacer el viaje (que el libro refiere con todo detalle, al modo de un tránsito por tierras de junto al Tajo muy divertido) y a Oropesa se fue, donde tuvo que asistir como consejera al mismísimo Felipe III que como se sabe era muy aficionado a monjas y a religiosas confidentes. Allí enfermó pronto, y murió dos años después, en 1620.
De todos modos, son tantas las anécdotas que en este libro se suceden, tantos los milagros, los portentosos sucedidos, los asombros de gentes y pueblos, que no deja el lector de mantener su rostro encendido y alegre, como si fuera un chiste continuo el que estuviera leyendo. En todo caso, y ahora en serio, es un retablo de la vida en España durante los siglos XVI y XVII, esos en los que a pesar de tanto dislate, se controlaba el mundo desde el alcázar de Madrid.

Los autores

Tres son los autores que considero tiene este libro, nominado “Espejo de Virtudes: La Santa de Cifuentes”. Con 454 páginas, en gran tamaño y pulcro tratamiento del facsímil del original, el primero es fray Lope Páez, un franciscano que vivió en el siglo XVII y que escribió y ordenó todo lo que sobre sor Francisca Inés de la Concepción le contaron sus sucesoras en el convento cifontino. Otro es José J. Labrador Herraiz, alcarreño originario de Cifuentes, que ha sido durante muchos años profesor e investigador de la Cleveland State University. El tercero es Taplh A. DiFranco, de la Universidad de Denver. La colaboración de los dos primeros ha dado inmensos frutos en la investigación y análisis de la poesía española menos conocida del Siglo de Oro, rescatando docenas de antiguos cancioneros, Tesoros y recopilaciones de autores castellanos que sin ser demasiado conocidos hicieron grande esa Edad dorada de las letras. La Diputación Provincial, finalmente, ha patrocinado con los fondos de sus presupuestos culturales la edición de esta obra magnífica, que va prologada con claridad y desenfado por la actual presidenta de la institución provincial, María Antonia Pérez León.

lunes, 25 de mayo de 2009

Parecidos razonables

Ya publicado el libro sobre Anguita, mucha gente me ha comentado "otros" parecidos razonables de las formaciones geológicas del camino a la Fuensanta (nuestra propia "Ciudad Encantada"). Aquí os pongo algunos de los que me han llegado, y otros que se me han ido ocurriendo.
¿¡¿¡¿¡¿Veámos qué os parecen?!?!?!
























¿Pinocho, Tanque o Destructor estelar (StarWars)?
imágenes:
http://macallister.org/wp-content/uploads/2007/06/the-force-unleashed-artwork-5.jpg
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Merkava-2-latrun-2.jpg














¿Perfil de serpiente o de tiburón?

Tiburón tigre, imagen de Discovery Channel (http://dsc.discovery.com/sharks/shark-pictures/images/tiger-shark-eye.jpg).















¿Un Allosaurus acecha entre las chaparras.... o la caca de Arare vuelve del pueblo del Pingüino?

Y una nueva piedra..... (esta de los Altos, camino del navajo). ¿¿Un comepiedras??

















¿¿¿Quién dijo que Anguita no fuera el punto menos distante de Fantasía???

miércoles, 13 de mayo de 2009

Virgen de la Salud



El pasado 10 de Mayo, como todos los segundos domingos de Mayo, se celebró en Barbatona una tradicional romería en honor a la Virgen de la Salud. Muchas veces había oído hablar de ello e incluso la tradicional costumbre de pitar al paso por este pueblecín camino de Sigüenza, para lamentaciones de sus escasos vecinos, hartos de tanto pitido.

La verdad es que no había ido desde que apenas tenía 3 años y me perdí entre los feligreses.

Cada año hay una serie de pueblos que presentan unas ofrendas a la Virgen para ayudar a los más necesitados. Suele ser comida y pequeñas cantidades de dinero, pero que en el conjunto de todos los pueblos llegan a ser considerables.

Y esta año, a Anguita le tocó presentar sus ofrendas, y por eso nos vestimos los más atrevidos, con los trajes regionales de Anguita. Porque sí, Anguita tienes trajes regionales que se hicieron hace no muchos años.

Llevamos garbanzos, judías, patatas, miel, truchas...y un montón de cosas más cuyo destino será una asilo de ancianos de Humanes.

lunes, 11 de mayo de 2009

Ronda de los Mayos 2009

MAYOS 2009
El día dos de mayo la Asociación convocó al pueblo para que se presentase al sorteo de "Los Mayos" como se había hecho otros años, pero la gente no respondió al llamamiento (creo que sólo se habían apuntado seis personas). Parecía que todo se acababa ahí, pero lejos de amilanarse y darlo por perdido tomaron la decisión da hacer una ronda por el pueblo. El principio fue un poco frío, pero como suele suceder en estos casos la cosa se fue animando y al final resultó un ronda de lo más divertida, haciéndonos olvidar lo que acababa de pasar sólo unas pocas horas antes. Terminamos a eso de las doce de la noche (habíamos empezado la ronda a las nueve y media) cenando todos los participantes en la Casa de la cultura.
La verdad, no comprendo como podemos dejar que desaparezcan estas tradiciones después de haberse recuperado después de tantos años en el olvido. Falta un poco de implicación por nuestra parte, ya que gente no falta, sólo hay que ver los vídeos para darse cuenta que éramos gente más que suficiente para haber llevado este proyecto adelante.
Bueno, sólamente pido que reflexionemos un poquito mientras vemos estos vídeos.

viernes, 24 de abril de 2009

"Vocabulario de palabras típicas"


Navegando por internet, me he topado con un link que quiero compartir con el máximo de amantes de esta tierra de Celtiberia... ;-)

http://www.infomolina.com/colabora/VOCABUL%2007-03.pdf

Se trata del "Vocabulario de palabras típicas" de D. Mariano Marco Yagüe (vecino de Labros), una colaboración excepcional para la, no menos extraordinaria, web InfoMolina.

Espero que os resulte de interés!


Imagen: "Two Peasants" de Brouwer, Adriaen.