martes, 8 de noviembre de 2011
Sucedió en Anguita hace 100 años
Sería interesante comprobar si los descendientes del propietario de la burra, o alguna otra persona viva, tienen conocimiento de este hecho, y nos contasen si apareció la caballería o nunca más se supo de ella.
jueves, 6 de octubre de 2011
Búsqueda y limpieza de la Cruz de Pantaleón
La busqueda parecía sencilla. Debíamos dejar el coche en el camino que bordea el Pinar, en un lugar de Ribagorda donde había unas colmenas. Luego a unos 30 metros de las colmenas estaba la Cruz. Además, cerca había un pozo de agua cubierto.
La noticia mala es que no había colmenas por ningún lado; la buena es que el pozo de agua delataba que estábamos cerca del objetivo, pero ¿cuánto de cerca?. Lleno de entusiasmo caminé y caminé entre cambrones, que de vez en cuando me "acariciaban" las pantorrillas, alejándome del pozo y de las 2 mujeres.
Estando ya a una cierta distancia de ellas, me hicieron unas señales con las manos que yo no comprendí. Al cabo de quizás media hora regresé cabizbajo de mi exploración frustrada. Mis 2 colegas se morían de risa al contemplarme. Primi había encontrado la Cruz 5 minutos después de mi partida, y eso querían indicar las señales que me hacían.
En fin, ahora comenzaba la 2ª parte de nuestra actividad: la limpieza de toda la maleza, cambrones incluidos, que rodeaban a la Cruz.Habíamos llevado 2 azadones bastante añejos, uno más grande para mí y otro más pequeño para Primi. Conchi vería como trabajábamos los que teníamos genes de Anguita. Pero con tan buena suerte para Primi, que a los pocos picotazos se le rompió el mango minado por la carcoma.
Así que ahí me tenéis, dando azadonazos como un poseso, limpiando como se merece la Cruz de mi tío abuelo Pantaleón Ibáñez Azañón. Todavía al día de hoy, las agujetas me recuerdan el trabajo realizado aquel día.
Relacionado con este monumento pastoril, he encontrado en el periódico "La Crónica" de Guadalajara, de fecha 23 de agosto de 1900, la noticia titulada "Muerto por un rayo", que os adjunto.
Para una mayor facilidad de lectura, transcribo el texto: "En el término municipal de Anguita y sitio de Ribagorda, en la madrugada del día 15, una chispa eléctrica causó la muerte al pastor Pantaleón Ibáñez y veinticuatro ovejas del rebaño que guardaba y que a la sazón se hallaban pastando por aquel sitio".
El dato nuevo que aporta la noticia del periódico, es que además del pastor murieron en dicho lugar 24 ovejas, todo un desastre para la familia.
Espero que os haya gustado esta pequeña crónica relacionada con Anguita, y os vuelvo a animar para que nos contéis otras.
lunes, 26 de septiembre de 2011
lunes, 5 de septiembre de 2011
Descubrimiento de la Cruz de Pantaleón, 111 años después de su construcción

Asimismo, solicitaba ayuda para localizar dicho paraje.
Pues bien, la ayuda ha llegado y en grado superlativo.
Fito, al que creo que conocéis casi todos, me comunicó hace un mes en Anguita que, según le había transmitido verbalmente Isidro Díez, en el paraje de Ribagorda junto al pozo, los pastores de la zona habían construido hace muchísimos años una cruz horizontal, a base de piedras colocadas en el suelo, en honor de un compañero muerto por un rayo allí.
Esa cruz había sido respetada por los pastores a lo largo de los años. Me prometió intentar localizarla y fotografiarla en su caso.
Pues bien, esta mañana me ha enviado las fotos correspondientes. Una de ellas la tenéis al principio de este artículo, y muestra la situación de la cruz en Ribagorda, y la del casco urbano de Anguita. Otra foto, que incluyo a continuación, muestra el estado actual de la cruz, que hemos "bautizado" como la "Cruz de Pantaleón".

Creo que lo narrado hasta aquí muestra como la colaboración entra la información documental y la tradición oral, puede contribuir enormemente al conocimiento de hechos acontecidos en el pueblo que nos une.
Animo a todos los lectores, sobre todo a los más mayores, a que transmitan a sus parientes más jovenes las anécdotas que conozcan, y a estos últimos que nos las comuniquen para publicarlas en "El Cantón de Anguita". ¡Merece la pena!
Espero vuestros comentarios.
jueves, 25 de agosto de 2011
Los nuevos anguiteños
Hay ideas que nos predisponen para el rechazo. El más claro ejemplo es “la Muerte”, otro, la idea de igualdad. El niño de temprana edad no acostumbra a gozar compartiendo sus juguetes, la idea de “renunciar” a algo, en todo o en parte, nos asusta y despierta, negativamente, nuestro propio cuerpo. Por más que se nos eduque en la igualdad, siempre tendemos a ver las diferencias del otro, más aún si es originario de tierras lejanas. Nuestros derechos, expectativas y potestades, ni que sea por preservar nuestros genes, siempre son considerados desde una óptica privilegiada por cada uno de nosotros. Ello es un producto de la naturaleza, del todo incontrolable. Sin embargo, una correcta educación nos hará ver lo “irracional”, lo “naturalmente predispuesto”, que es el racismo o la creencia en la desigualdad del forastero. Cualquier cosa que “dañe” el cuadro que tenemos en nuestras cabezas pintado, es tildado de mancha. Cuando las diferentes ideas y prejuicios se manifiestan en nuestro rincón mágico, Anguita, “nuestro pueblo”, todo toma una prisma diferente, haciéndonos tomar posiciones o creencias que, en referencia a otros lugares, las consideraríamos absurdas.
Extraña paradoja nos repara la Realidad. El camino de los que pertenecen a “mi grupo-consideración” (descendientes de anguiteños que veraneamos en Anguita y sentimos al pueblo como algo propio) hacia la consideración de veraneantes y/o domingueros es proporcional al que recorren hacia el calificativo de “anguiteños” (quiérase ver, o no) los inmigrantes que trabajan-viven en el pueblo. La Anguita “real”, la de invierno, la que paga impuestos y nutre de vida el futuro productivo del lugar tiene genes variopintos, procedentes de todos los rincones habidos por el Mundo.
El sentimiento de “pérdida”, la “Ítaca celtíbera” que antaño dejamos, o dejaron nuestros mayores, nos hace sentirnos más “anguiteños” que nadie, y desde el momento en que lo “nacional” o cultural es cosa puramente social, pura invención humana, ello es en parte cierto. Sin embargo, no podemos cumplir el adagio, comúnmente aceptado, de que el maltratador en muchas ocasiones fue un individuo antes maltratado. La exclusión, el racismo, no puede surgir entre aquellos que en otros lugares fuimos, precisamente eso, “anguiteños”, gente de fuera de Barcelona, Madrid o Zaragoza, gente externa, ajena, inmigrantes (por más que no saliéramos de nuestro propio Estado). Quizá se me acuse de “buenista”, pero no podemos olvidarnos de que, por el mero hecho de ser humanos “todos somos inmigrantes”. Todos somos descendientes de primates africanos, seres que evolucionaron y migraron desde la sabana africana a Europa pasando, directamente o dando vuelta, el Estrecho. Como personas, como veraneantes responsables, debemos tener siempre en cuenta nuestra consideración, nuestro puesto y lugar.
Las calles del pueblo cada vez son más calladas. La gente pierde la sana, y cordial, costumbre, no sólo de preguntar por la familia, sino también de “dar los buenos días”. Los lazos de sangre, que buena parte de los que “vivimos” en Anguita por verano tenemos, se van diluyendo en las calles Desengaño, Luzón, Umbría o La Hoz; cada vez más, como es lógico, se centran en nuestros verdaderos domicilios (aquellos en los que trabajamos, estudiamos, cotizamos, y en última instancia, pagamos impuestos).
Claro está, “debemos tener siempre en cuenta nuestra consideración, nuestro puesto y lugar”, repito. Como la piedra originaria de un lugar, que el río transporta a otro sitio erosionándola (cambiándola) los anguiteños de origen seguimos siendo anguiteños, sólo que partícipes de “otra Anguita”, la de verano, la de vacaciones. La Anguita de invierno, cada vez más, vive de la construcción de las casas que los de verano ocupamos, y no sólo del trigo o las ovejas. La Anguita de invierno construye y cuida de los mayores y dependientes anguiteños.
El sentimiento de quienes acaso no hacen nada más que aterrizar en nuestro pueblo no es igual de poético que el de aquellos que tenemos “larga estirpe anguiteña”, sin embargo, es igual de legítimo y cada vez más necesario. La inmigración, al menos creo yo, es la mayor opción de futuro para estas tierras, tan faltas de juventud y demás palabras del campo semántico “población”. Ello no puede hacer que olvidemos que ambas Anguitas son una. Que el invierno necesita el verano, tanto como el otoño a la primavera. Las estaciones son caras de un mismo ritmo, lo mismo que las caras de un mismo pueblo, visiones de un mismo sitio. Unos y otros debemos comprendernos y saber convivir, con educación y respeto. No se puede imponer el “reggaeton” en tierras de rancio abolengo celtíbero (so pena de molestar el sueño de quienes quieren descansar en paz), pero tampoco pueden exigirse “títulos de anguiteñeidad”, cosa a la que todos, por genética no suficientemente educada, tendemos (no siendo necesario que uno sea de Australia para que ello ocurra, bastando con ser originario, incluso, de una pedanía...). En el matiz, una vez más, está la clave, el equilibrio entre las ambas Anguitas no es necesario, sino indispensable.
lunes, 21 de marzo de 2011
Antepasados miembros del Censo Electoral de Anguita, en el año 1888
En el proceso de identificación de nuestros antepasados en Anguita, he encontrado un documento distinto a los clásicos registros civiles y eclesiásticos, correspondientes a los nacimientos, matrimonios y defunciones ocurridos en el pueblo.Se trata de un Censo Electoral, nada menos que el del año 1888, publicado en el Boletín Oficial de la Provincia de Guadalajara el viernes 21 de septiembre de dicho año, y del que os ofrezco una imagen de su primera página.
En la sección del Censo que se refiere a Anguita, hay un total de 171 electores, entre los cuales se encuentran los dos abuelos de mi padre, el paterno Jacinto Ibáñez Guerrero, y el materno Ignacio Carrera Bermejo.
Como supongo que a muchos de los lectores de este mensaje, les hará ilusión intentar encontrar sus antepasados en este Censo de finales del siglo XIX, lo publico a continuación ordenado alfabéticamente por apellidos.
Espero que os satisfaga esta iniciativa y quedo a vuestra disposición para cualquier comentario.










